“Closing the loop” es el primer largometraje documental sobre economía circular. El Circular Economy Club ha organizado su proyección en más de 70 ciudades de todo el mundo, y lo ha traído hasta Barcelona, con la colaboración de Creafutur. Presentado por el Profesor Doctor Wayne Visser, experto en sostenibilidad, y dirigido por Graham Ehlers Sheldon, el documental presenta casos innovadores de empresas de todo el mundo que han hecho la transición hacia un modelo de economía circular, en el que se elimina el concepto de residuo para convertir las materias restantes en materias primas o energía.

Fotografia: Isabel Ríos

Fotografia: Isabel Ríos

Tras la proyección del documental, la jornada ha continuado con una mesa redonda formada por un panel de expertos de organizaciones de diferentes sectores donde se ha analizado más en detalle la situación global y local en términos de implementación de la economía circular, así como su viabilidad.

Los ponentes que han asistido a la mesa son Maria José Amores, investigadora en el área de medio ambiente, sociedad y economía de Cetaqua, Maite Ardèvol, coordinadora de estrategia y sostenibilidad de Acció, Ignasi Cubiñà, cofundador y CEO de Eco Intelligent Growth, Pol Merino, Director General de Honext, Marc Vilanova, profesor del departamento de ciencias sociales de ESADE y Veronica Kuchinow, fundadora y CEO de Simbiosy, que además ha sido la moderadora del debate.

La mesa de debate

“Vamos tarde pero no demasiado”, afirma Ignasi Cubiñá. El modelo lineal tiene mucha inercia y la transición hacia una economía circular no se hace de un día para otro. El principal catalizador para que se acelere es que las empresas vean este modelo económico como una gran oportunidad de negocio. A continuación, Maite Ardévol afirmaba que está claro que la solución pasa por el modelo que plantea la economía circular ya que hablamos de recursos finitos en un contexto de población creciente. “Para que la economía circular sea sistemática las empresas pueden jugar un papel fundamental”.

La transición hacia un modelo de economía circular requiere un cambio en la manera de pensar. Se tiene que empezar a interpretar de manera diferente el éxito: en vez de crecer y desarrollarnos. El hecho de que todo el mundo quiera crecer va en contra del concepto de economía circular, porque crecer más implica también necesitar más recursos. “El crecimiento ilimitado es imposible”, defendía Marc Vilanova.

Fotografia: Isabel Ríos

Fotografia: Isabel Ríos

Algunos de los ponentes coincidían, además, en que la manera de vender mejor es dándole valor a los productos. En un modelo de economía lineal sólo le damos valor a los productos a partir de la ley de la oferta y la demanda, pero en una economía circular esto es diferente: hay muchas otras formas de dar valor a los productos ya que este depende de muchos otros factores.

Uno de los aspectos que han surgido a lo largo del debate es la responsabilidad de cada uno de los actores que influyen en el sistema económico. Se ha cuestionado cuál de ellos tiene más poder de decisión a la hora de hacer la transición hacia un modelo de economía circular. Ardévol afirmaba: “La implementación de este sistema no depende sólo de un actor, sino que es un mapa de actores y todos van a la una”, haciendo referencia a que cada uno de los elementos que forman parte del sistema tienen cierto impacto en su desarrollo.

Uno de los aspectos relevantes en la propuesta de un modelo de economía circular es pensar nuevos procesos y nuevos productos. Vivimos en un contexto en el que las nuevas tecnologías pueden hacer viables modelos que hasta ahora no lo eran. La tecnología tiene un papel muy importante, ya que los avances con nuevos materiales y la incorporación de tecnologías de fabricación (como la tecnología 3D) nos permiten cuidar los materiales que usamos y no generar tantos residuos.

El modelo circular implica innovación, sobre todo innovación tecnológica, ya que ésta abre muchas puertas al modelo circular, siendo facilitadora del mismo. En este sentido, Marc Vilanova enfatiza en la importancia de hacer un cambio principalmente en la forma de pensar, más allá del papel que puedan desempeñar las tecnologías.

Lo principal es hacer un cambio en la forma de pensar, aunque las tecnologías también pueden facilitar un modelo de economía circular

Vilanova ha destacado la dificultad con las que se han encontrado las empresas a la hora de llegar a implementar un modelo de economía circular.

Por lo que respecta a la escalabilidad de los negocios inmersos en este modelo económico, Pol Merino, explica cómo ésta será lineal pero un poco más rápida. “En economía circular se habla de colaborar y encontrar sinergias. Esto complica la escalabilidad de un negocio porque no dependes sólo de la capacidad de inversión de tu empresa sino de la capacidad de las empresas con las que colaboras”. En un contexto de economía circular pueden crearse modelos de negocio más óptimos, pero para eso es necesario enseñar al consumidor el beneficio de este modelo, será el propio consumidor entonces quien acelerará su implantación.

Maite Ardévol: “Nos encontramos en un territorio con gran tejido innovador y en este contexto es fácil adaptarse a un nuevo modelo económico y adoptar un sistema de economía circular”.

Sobre los organizadores:

Circular Economy Club (CEC) es una organización sin ánimo de lucro, con sede en Londres, y la network internacional de más de 3100 profesionales y organizaciones de la economía circular. Una comunidad que conecta con líderes empresariales, investigadores, ingenieros, arquitectos y makers que están transformando el mundo tal y como lo conocemos.

Creafutur es una fundación privada sin ánimo de lucro promovida por ESADE Business School. La Fundación es un puente entre el sector público y el sector privado, para detectar oportunidades de negocio innovadoras con impacto social y / o medioambiental a partir del análisis de las necesidades de los consumidores / ciudadanos y de las tendencias económicas, sociales y culturales.

 
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