ESADECREAPOLIS ha sido la sede del tercer encuentro del ciclo Brands & Breakfast, organizado conjuntamente por el Foro de Marcas y la Agencia de España.

El tema central ha sido la experiencia del cliente con un enfoque de neuromarketing por parte de Lluís Martínez-Ribes, profesor titular de Estrategia de Neuromarketing de ESADE, y de la necesidad de generar experiencias de compra que sean a la vez convenientes y que generen un vínculo emocional con el cliente de la mano de Marc Torres, Responsable Market Research Consumo y Horeca de la agencia Madison y de Eduard Corominas, Trade & Marketing Manager de Casa Mas Alimentación.

 
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Martínez-Ribes se ha centrado en la importancia del poder de la imaginación en el proceso de compra, ya que "sin la imaginación del producto o servicio, no hay compra". A la imaginación también hay que sumarle la generación de experiencia. Esto tiene un impacto directo en los resultados, ya que la fidelización, o la lealtad a la marca, está relacionada con una experiencia auténtica, “brandeada”, la que no puede ser copiada por la competencia y a la vez que resulte fácil y que no genere molestias o fastidios. 

Marc Torres ha tratado la necesidad de las marcas a adaptarse de forma veloz y omnicanal a los cambios sociales, tecnológicos, de distribución, etc. y en cómo se está transformando el concepto de convenience. Con ejemplos prácticos ha mostrado que la segmentación sigue siendo una clave de éxito para las empresas y marcas, pero los parámetros de la segmentación son totalmente diferentes, no se trata de ubicación, edad, sexo o nivel de educación, sino de estilos de vida, de modelos aspiracionales, de conocer cómo se comunican los consumidores con las marcas y cómo se generan las tendencias. Según Torres, “ya no se trata de convenience, sino de WOW-enience", donde la marca, la comodidad, la facilidad de uso, la comunicación y el “disfrutar” del y con el producto conviven en conjunto.

Eduard Corominas ha explicado de la transformación de la marca Casa Mas, que empezó con los platos preparados caseros en el año 1996 como una respuesta a algunos clientes que los pedían a pequeña escala, hasta convertirse en una empresa que hoy factura 23M€, emplea a 170 personas y cuya visión es el liderazgo y de la renovación de la categoría de los platos refrigerados. Con el compromiso de calidad, de la comida “echa como en casa”, esta empresa ofrece soluciones para diferentes momentos de consumo, que se adapta a las diferentes estructuras familiares y a la, cada vez, mayor demanda de alimentación saludable y variada por parte de los consumidores. Este proceso no solo conllevó la ampliación industrial y logística, sino también un nuevo posicionamiento de la marca, y una constante apuesta por el I+D+i, donde la “i” de innovación ha sido un factor de competitividad y de diferenciación de la marca.