El camino hacia una monetización más inteligente


Cinco puntos clave para llegar a una monetización más inteligente, ésta fue la intención de la ponencia del profesor de ESADE Marco Bertini. En una charla celebrada el pasado 26 de enero frente a unas veinte personas, el experto en monetización ejemplificó con una gran cantidad de propuestas como fijar el precio de nuestros productos.

“¿Por qué me deben escoger a mí y no a mis competidores?” fue lo primero que se preguntó Bertini y lo que constituye, según él, la base de la monetización. “La tecnología lo está cambiando todo y la forma de fijar el precio debe ser diferente ahora de hace diez años” ha explicado el profesor, quien ha afirmado que ahora hay formas de medir el valor y sobretodo, de hacer partícipe al consumidor en esta decisión.

En la nueva era de la monetización saldrá vencedor quien sepa vender experiencias y no sólo producto, ya que “todos los restaurantes sirven comida, pero los buenos restaurantes crean experiencias”. Sin olvidar las emociones que impregnan el pricing, como la confianza. Tal y como asegura Bertini, el mejor precio es aquel que “permite obtener los máximos ingresos con las mínimas quejas”.

Otro de los puntos clave de Bertini se trata de “conocer tus límites” y así saber qué es lo que deseamos potenciar. Tener claros nuestros objetivos y estrategias nos puede ayudar a hacer promociones “coherentes con nuestra marca”, como McDonald’s y su lema “I’m loving it”. La multinacional norte-americana creo una campaña que permitía a clientes seleccionados pagar con abrazos y besos el día de San Valentín.

Implementar servicios de subscripción y evitar que el cliente se quede sin nuestro producto en algún momento es lo que Bertini ha bautizado como “obsesionarse con los residuos”. Esto incluye también modificar el precio según lo consumido por nuestro cliente y adaptarnos a sus circunstancias.

Para Bertini, un elemento clave para fijar un precio es cubrir nuestros gastos, y en base a ello fijar el precio basándonos en diferentes variables. Al final, quien marca el precio son los consumidores y “son quienes marcan como de lejos podemos llegar”.

Y sobre todo “aceptar las diferencias”, conocer las características de nuestro cliente, ya sean sexo, edad, localización geográfica, puede ayudarnos a marcar un precio. Debemos asegurarnos un método para averiguar “si el consumidor está dispuesto a pagar más”, por ejemplo con modelos freemium o diferentes categorías de precios.