P. González (Pangea): "Lo imposible es una opinión, lucha con pasión y determinación por aquello que quieres"


González durante su ponencia sobre Nativos Digitales en el Aula Internacional de Innovación Turística

González durante su ponencia sobre Nativos Digitales en el Aula Internacional de Innovación Turística

Con tan solo 21 años, Pablo González es fundador y CEO de Pangea. Un joven emprendedor con mucho talento, las ideas muy claras y un discurso tan potente que es capaz de sorprender a un auditorio repleto importantes directivos, como el de la última AIIT sobre Nativos Digitales. Recién graduado en Administración de Empresas por IE Business School, observó la falta de herramientas que potenciaran el networking y el contacto entre jóvenes y por eso fundó Pangea. Tal y como explica González, Pangea nace de la frustración que genera el vivir en una etapa de la historia tan apasionante y con tantas oportunidades pero ser parte de una generación que no se cree lo mucho que vale. “Vivimos además, en una etapa muy global, muy abierta, muy diversa en todos los sentidos y nuestra generación todavía se cree muchas veces que no valen, que no somos suficiente, que la edad nos limita, que hay que esperar a tener un grado determinado de experiencia y de titulitis para poder hacer cosas importantes y que eso no es así”.

Los nativos digitales tenemos la capacidad de entender la diferencia como algo que enriquece y no como algo que separa.
— Pablo González

¿Por qué nuestra generación no se cree que valgamos? ¿Por qué necesitamos a Pangea?

Es un tema cultural. Vivimos en un país donde se ha machacado mucho a nuestra generación y hemos sufrido mucho por el modelo educativo, hemos estado en colegios y universidades con un modelo súper antiguo, que como dice Ken Robinson mata la iniciativa y la creatividad. Eso mina que la gente quiera dar un poquito más, que es lo que realmente se necesita cualquier país. La gente tiene que ir más allá de lo que se establece que tienes que hacer como persona. El problema ha sido el mensaje tan negativo de generación ni-ni, generación perdida, de no aportáis, no participáis en nada. Hay gente vaga, pero gente ha habido siempre. Hoy más que nunca, la gente que realmente se lo curre, que quiera trabajar duro y que quiera conseguir cosas en esta etapa lo va a poder hacer.

¿Cómo colaboráis desde Pangea en esta generación de talento?

Trabajamos en tres grandes bloques, el primero de ellos se llama despertar (Awake), donde diseñamos eventos con un formato, un contenido, un diseño y una estructura radicalmente diferente. Organizamos festivales para gente joven pero con un mensaje muy positivo, muy optimista. No es un tema de ir a beber y emborracharte, sino de aprender cosas que en el día a día tienes que saber y tienes que darte cuenta para poder dar tu máximo. Lo que queremos es hacer un formato que guste a la gente, pero con un contenido que realmente nos haga aprender. El segundo pilar se encarga de potenciar el talento joven (Empower) trabajando en traducción digital con las corporaciones. Está muy bien que el talento se despierte en todo el mundo pero tenemos que generar programas, iniciativas, herramientas de todo tipo que permitan generar impacto real. Aquí trabajamos con empresas públicas y privadas de todo el mundo para ser capaces de unir el talento, la visión de la gente joven y sus ideas con la fuerza, la experiencia y los recursos que tienen las grandes corporaciones y organizaciones de todo tipo. De esta forma somos capaces de crear el futuro del mundo, implicando a dos partes y a dos generaciones que necesitan más que nunca trabajar juntas y compartir visiones. La tercera parte es la de conectar (Connect), lo que hacemos es generar redes para ser capaces de que el talento conecte entre sí de una forma diferente. Hemos lanzado ahora una iniciativa que se llama Trivü, el primer certificado de denominación de origen joven de la historia y lo que hacemos es reconocer y acreditar proyectos de gente joven en cualquier parte del mundo que estén generando impacto en cualquier sector.

Hablas de que una cosa es la edad y otra cosa es ser joven, ¿cómo definirías a este joven?

Ser joven es una actitud, una actitud de no tener miedo. Yo lo resumo en tres frases: pensar sin miedos, hablar sin barreras y actuar sin límites. Se resume en una actitud de darlo todo, de luchar, de pelear, de levantarte cada día de ser más y mejor y eso es así. La edad es el número que te toca cumplir cada año y contra eso no se puede luchar. Hay gente con 50 muy joven y hay gente de mi edad con una actitud totalmente cincuentona, por decirlo de alguna manera. Me gusta resumirlo en una frase: lo imposible es una opinión. Te puede gustar cualquier cosa, el caso es que si te gusta algo vayas a por ello con pasión y determinación y jamás consientas que alguien te diga que no eres capaz, porque ese día empiezas a cavar la tumba de tu futuro.

¿Cuál es el ADN de esta nueva generación de nativos digitales?

Somos una generación inquieta por naturaleza, una generación que ha nacido en un contexto con tantos, tantos, tantos estímulos de todo tipo que al final es muy difícil ser capaces de concentrarnos, pero no porque no seamos capaces de prestar atención, sino porque es tal la información que recibimos constantemente que es muy difícil. Somos una generación que no entendemos de barreras geográficas de ningún tipo. Una generación emprendedora, no de montar empresas, pero si con mucha iniciativa. Una generación mucho más flexible, mucho más abierta, más tolerante. Tenemos la capacidad de entender la diferencia como algo que enriquece y no como algo que separa, algo fundamental en un mundo tan global como en el que estamos.

¿Qué crees que podemos aportar al mundo los nativos digitales?

Todo lo que queramos aportar, lo que queramos conseguir. No hay nada escrito así que el mundo será lo que queramos que sea, nosotros y la sociedad en general. Nosotros como generación nativa digital no somos peores ni mejores que las que ha habido antes y llegaremos a conseguir lo que nos propongamos y trabajemos para llegar a conseguir. Lo que estemos dispuestos a conseguir, que creo que será mucho, pero está en nuestras manos.

¿Por qué crees que las grandes corporaciones, que a veces son tan rígidas se tienen que abrir a trabajar con los nativos digitales?

Hay un ejercicio de humildad que una gran empresa tiene que hacer. Tiene que reconocer que ni sabe ni puede con todo. Partiendo de esa base que ni saben ni van a poder hacer todo lo que quieren hacer porque es imposible en una etapa con tantos cambios, es importante que se abran a nuevas formas de trabajar, a nuevas formas de escuchar, a nuevas formas de colaborar, etcétera. Una cosa es decir que tú preguntas a la gente joven, otra cosa es escucharlos y otra cosa es tener en cuenta. Hay muchas empresas hoy en día que preguntan, todas preguntan, menos que escuchan y muy pocas que tienen en cuenta lo que han sacado previamente. Todavía hay mucha reticencia en los comités de dirección a reconocer que un chaval de 20 años te pueda aportar algo. ¿Por qué? ¿Por qué es joven? Bueno, pues a lo mejor tiene que aportarte, porque tiene una visión diferente de las cosas y no va a ser ni mejor ni peor que la de Ana Patricia Botín, que la del presidente de La Caixa o que el director del banco Santander, pero sin embargo va a ser una visión diferente y hay que tenerla en cuenta.

Defiendes y apuestas por una generación de y con talento, ¿qué dirías a todos aquellos que nos denominan la generación ni-ni?

Con el termino generación ni-ni, lo peor que nos ha pasado es que nos lo hemos creído. Te pueden llamar de todo pero si tú sabes que no lo eres te quedas muy tranquilo, en este caso, ha sido tal el machaque, unido a todo ese modelo educativo que hemos vivido que al final ha confluido la cultura tan negativa en que vivimos con el habernos formado para un mundo que ya no existe, que de repente ha sido una generación que ni estudia porque no sabe lo que hacer ni trabaja porque no estamos preparados para lo que está pasando, con lo cual estamos bastante jodidos. Aun así, yo creo que el principal problema de “generación ni-ni”, “generación perdida” es que esa etiqueta nos la hemos creído. En Pangea tenemos una iniciativa muy bonita que hemos lanzado ahora que se llama generación sí-sí, lo que queremos es justamente cambiar el mensaje y en vez de quejarnos ponernos a currar para solucionar los problemas de España.

¿Cuáles son los principales obstáculos a los que se enfrentan los nativos digitales?

Yo creo que el principal obstáculo es la falta de confianza, la soledad de no sentirte entendido por tu entorno, es una soledad de compresión y muchas veces, el no ser consciente de lo que puedes llegar a ser y el entorno en el que estas. En el mundo corporativo se habla mucho de la etapa digital, pero nuestra generación, como ha nacido con esto, lo da por hecho, no somos conscientes de la cantidad de cosas que podemos llegar a conseguir con un teléfono móvil, con un ordenador y al final nos limitamos a tener Instagram o Facebook, herramientas muy potentes pero es que se pueden hacer muchas más cosas.

Esta era digital, va estrechamente relacionada con la tecnología, ¿qué papel tiene en la generación de talento?

La tecnología más que un fin es un medio, es una herramienta para empoderar al ser humano y ayudarlo a conseguir lo imposible. Hablamos de la robótica como si fuera a sustituir al ser humano. No, no va a sustituirlo, lo que va a hacer es que nuestra vida sea más fácil, más productiva, más eficaz y más potente en todos los sentidos. Otra cosa es que desde el miedo y el desconocimiento opinemos de determinadas cosas. Lo importante es que trabajemos para hacer ver a la gente que la tecnología te tiene que empoderar, pero que el empoderamiento no viene porque si, es un tema que coger e intentar sacarle el máximo provecho, es una cosa que depende de cada persona.

¿Por qué crees que se transmite tanto este estereotipo de generación perdida y no se premia el talento y a todas estas personas?

No hay una respuesta, somos muy tontos a veces y nos gusta dispararnos a nuestro propio pie. Es un tema cultural. En Estados Unidos se premia el caerte, el equivocarte, se mide a la gente por cuantas veces has fallado y cuantas te has levantado y aquí te caes y parece que ya se ha acabado el mundo para ti y no hay segundas oportunidades. Al final, a veces se gana y a veces se aprende, lo que no puede ser es que estemos constantemente la cultura de que la gente se lance, pruebe cosas nuevas y que luego cuando alguien se equivoca se le castiga de por vida casi. A lo mejor el tener 5 masters ya no es garantía de nada en la vida, es una putada que desde pequeños nos hayan inculcado que el tener 5 masters nos iba a solucionar la vida. El mundo ha cambiado y aquí entra la actitud de cada uno, vamos a trabajar de forma diferente para conseguir aquello que te apasiona en la vida.

¿Dónde crees que radica la clave del éxito?

En la pasión, sin duda, es la gasolina y el motor de todo proyecto. La clave del éxito son dos pasos: la pasión por lo que haces, la acción, porque hay mucha gente apasionada y mucho soñador, pero la acción es la que diferencia a unos de otros y la actitud.